Efectos del estrés sobre la piel y cómo combatirlos

Efectos del estrés sobre la piel y cómo combatirlos

El estrés tiene la capacidad de afectar a todo nuestro organismo, y la piel no está exenta de sufrir sus consecuencias. La alteración de las células que se produce cuando estamos estresadas puede causar estragos en nuestra piel, que expresa la tensión a través de señales de alarma como líneas de expresión, arrugas profundas, enrojecimiento y hasta acné.

La ansiedad constante incrementa la presencia de la hormona del estrés, el cortisol, capaz de causar una inflamación que rompe las fibras de colágeno, al mismo tiempo que desencadena enrojecimiento y acné en las personas propensas a estos síntomas.

El estrés también favorece al deterioro y el envejecimiento de todas las células del organismo porque se liberan más radicales libres: células inestables que producen una reacción en cadena que destruye, es decir, envejece a las células sanas.

La dermatitis seborreica es una afección cutánea cuyo detonante principal es el estrés. Se caracteriza por la presencia de placas descamativas rosadas o rojas a los lados de la nariz, entre las cejas y debajo de ellas y, en casos más agudos, en las mejillas y en el cuero cabelludo.

La mejor forma de combatir este estado es a través de hábitos y métodos que contribuyan a controlar nuestras cargas emocionales: en primer lugar el ejercicio regular, que libera endorfinas (las hormonas asociadas a la felicidad y la calma). Además, podemos recurrir a terapias alternativas como masajes, aromaterapia, música relajante, drenajes linfáticos, o la práctica de yoga o tai-chi.

Pero además, debemos acostumbrarnos a seguir una rutina de belleza que ayude a reparar nuestra piel desde el interior, reconstituyendo la pérdida de colágeno y elastina, y reduciendo la formación de arrugas. Para ello, todas las noches después de darnos un baño, podemos aplicar nuestra crema antiarrugas y de contorno de ojos con suaves toquecitos usando las yemas de nuestros dedos. Esto nos permitirá relajarnos y recobrar la sensación de bienestar antes de acostarnos.

En definitiva, una vida relajada en combinación con hábitos saludables pueden convertirse en los mejores aliados para mejorar la apariencia de nuestra piel.

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