La historia de la moda del bronceado

La historia de la moda del bronceado

 

Durante muchos años, la piel blanquecina estuvo considerada como un símbolo de distinción entre las clases altas, la aristocracia y las familias reales. De allí incluso deriva el término “sangre azul”, ya que la piel pálida dejaba ver las venas azules. Esta moda llevaba a las personas a resguardarse constantemente del sol utilizando sombrillas y sombreros de ala ancha.

Por el contrario, las clases más bajas solían tener la piel bronceada la mayor parte del año, como consecuencia de los largos períodos que pasaban bajo los rayos del astro rey mientras trabajaban a la intemperie sin ningún tipo de protección. Pero el rechazo por el sol iba a terminar con la llegada del Siglo XX.

Primero debido a los avances científicos que demostraron los numerosos beneficios terapéuticos que tenía el sol sobre la salud de los seres humanos. Tal es así, que los médicos comenzaron a recetar “baños de sol” para combatir enfermedades como la osteoporosis o la depresión.

Pero unos años después, durante la década del ‘20,  llegaría la verdadera revolución solar. ¿Su precursora? La famosa diseñadora Coco Chanel, un ícono de la moda que marcaba tendencia con todo lo que hacía, diseñaba o decía. Se cuenta que tras regresar a París luego de un viaje en crucero por el Mediterráneo, su piel había tomado un estupendo color tostado. En vez de preocuparse, Coco decidió lucirlo, y pronto fue imitado por su legión de seguidoras.

De allí hasta nuestros días, el bronceado se transformó en sinónimo de salud y belleza. Sin embargo, es importante que cada vez que nos expongamos al sol, utilicemos protector solar para cuidar nuestra piel  y evitar su envejecimiento prematuro.

 

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