Los problemas más comunes de la piel

Los problemas más comunes de la piel

 

La piel es un espejo que refleja lo que ocurre en el interior de nuestro cuerpo. Y si bien todas pretendemos tener una piel libre de imperfecciones, es importante que tengamos en cuenta que los problemas de la piel, como las pequeñas arrugas, el acné, la resequedad y la falta de luminosidad, son advertencias que el cuerpo nos envía, alertándonos que hay un desequilibrio en su interior que necesitamos combatir.

Las distintas señales que nos muestra la piel pueden ayudarnos a identificar que quizás necesitemos una desintoxicación, que nuestra dieta no nos aporta los nutrientes que necesitamos en cantidad suficiente o incluso que debemos reducir el nivel de estrés en nuestra vida. Solo debemos prestarle atención y tomar las medidas necesarias para devolverla a su estado natural. Estos son los principales desequilibrios que afectan a la piel y que reflejan los que sufre el cuerpo:

Acné: por lo general aparece cuando el cuerpo tiene que enfrentarse y deshacerse de una mayor cantidad de toxinas de las que es capaz de manejar. También algunas enfermedades de la piel se manifiestan de esta manera, produciendo infecciones en los poros y provocando pequeñas erupciones.

Resequedad: aunque nuestra piel cambia a medida que envejecemos, las pequeñas arrugas y manchas oscuras son, la mayoría de las veces, señales de un problema de deshidratación y deficiencias nutricionales. Para contrarrestarlas, es fundamental beber mucha agua a lo largo del día e hidratar nuestra piel con emulsiones con Vitamina A, que contribuyan a garantizar su humectación, elasticidad y uniformidad.

Falta de luminosidad: nuestra piel está expuesta a una gran cantidad de toxinas que es necesario remover para mantenerla sana y brillante. Para lograrlo, podemos utilizar una esponja vegetal cuando nos duchamos. Así lograremos eliminar las células muertas y las impurezas que le dan un aspecto apagado.

Otros consejos a tener en cuenta para lucir una piel más saludable incluyen: llevar una dieta balanceada, reducir los niveles de estrés y asegurarnos de tener un buen descanso todos los días. De esta manera lograremos que nuestra piel luzca brillante, hidratada y saludable por mucho más tiempo.

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