Las sombras, el rímel y los delineadores sirven para darle un toque sensual y elegante a nuestra mirada, pero a la hora de deshacernos del maquillaje es importante tener en cuenta ciertos recaudos para no dañar la delicada piel del contorno de ojos.

Para comenzar a desmaquillarse, nada mejor que mojar un disco de algodón con agua micelar y dejarlo unos segundos sobre los párpados para que vaya absorbiendo los restos de maquillaje. Las aguas micelares contienen partículas llamadas micelas que atraen el agua y la grasa, encapsulando la suciedad en su interior sin dañar la capa hidrolipídica que protege la piel.

De este modo evitaremos dañar la piel de los párpados o perder pestañas, algo muy común cuando frotamos con fuerza para remover el rímel o el delineador. A continuación podemos usar un nuevo disco de algodón y realizar suaves movimientos descendentes sobre los párpados de forma delicada y en una sola dirección. Así, podremos quitar los residuos que pudieran haber quedado sobre la piel.

Es importante recordar desmaquillarse todas las noches antes de acostarnos, para evitar que el maquillaje y las partículas que se van acumulando en nuestro rostro a lo largo de la jornada eviten que la piel ejecute su proceso natural de regeneración. Además, es recomendable aplicar la crema para el contorno de ojos después de desmaquillarlos para humectar la zona y ayudar a prevenir la aparición de ojeras y “patas de gallo”.